El Escudo Nacional de la nicaraguanidad

                                                  Víctor M. Leiva/ Mined.

**Camilo Zapata, Víctor M. Leiva y Jorge Isaac Carvallo

**Olvidados en los 80, acuñaron el Alma de Nicaragua

**“¿Y quién es ese Víctor Leiva?”, preguntó la Viceministra de Cultura de doña Violeta Chamorro 

**Los tres cantos fundacionales de la música de protesta


Edwin Sánchez

I

A veces la calidad no viene acompañada por la Justicia.

Y este es el caso de don Víctor M. Leiva. 

De veras, el legítimo pionero del Son Nica: un Prócer del Pentagrama Nicaragüense con todas las letras.

Cuando en el siglo XX nadie daba un chelín (*) por la música nacional —salvo un paréntesis excepcional de altos kilates—; cuando la nación estaba cundida de temas foráneos, desde Estados Unidos y México, pasando por Cuba, Colombia y Venezuela, con algo de Brasil y mucho de España, don Víctor decidió abrirle espacio a la producción autóctona.

Es claro que por estos lares hace muchas lunas se exaltaba la carabina “revolucionaria”, mas no al que un día fue con su guitarra libertaria de pueblo en pueblo, a liberar también a Nicaragua del atraso y del bárbaro monopolio cultural extranjero.

Un trabajo insólito.

Sin un centavo del gobierno de turno.

Sin viáticos ni patrocinio de la empresa privada.

Sin un editorial del periódico más leído.

Sin el respaldo de un partido político ni del internacionalismo proletario.

Solo. 

En la más desdichada soledad.

Haciendo caminos con el Himno a pie de Nicaragua.

Por los pueblos.

Por los caseríos.

Por los bares, comiderías (**) y restaurantes.

De roconola en roconola (***) atestadas de rancheras, cumbias, norteñas, corridos, el naciente rock and roll, baladas y arranca-monte.

Una epopeya solitaria.

Tratar de que el oído domesticado por interferencias importadas, más que influencias, aprenda a reconocer lo propio, admitir su realidad y por último, contar con la capacidad de admirar la belleza de las creaciones nicaragüenses, no es para cualquiera.

Don Víctor Manuel no era, pues, un cualquiera. 

Era, es, un Héroe de la Cultura.

Un Prócer.

Uno de esos pocos en el mundo que se las jugó todas por el espíritu mismo de su Patria.

Y sin derramar una gota de sangre.

Porque el Son de Paz es el Canto Nacional de la Tierra Natal.

II

Camilo Zapata, Víctor M. Leiva y Jorge Isaac Carvallo fueron esos insuperables tayacanes de la guitarra que no se dejaron apantallar ni doblegar por la obra artística de otros lados, principalmente estadounidense y mexicana.

                                  Camilo Zapata/ Mined.

No es que sea “malo” escuchar y aplaudir a los notables artistas de otras naciones. Lo inaceptable es el malinchismo (****). Ser, pues, matamama (*****) y despreciar, por medio de la incultura y falta de amor patrio, a los autores nicaragüenses.

En los años 60 y 70 del siglo XX, en pocas emisoras, digamos Radio Corporación y Radiodifusora Nacional, había espacios dedicados a la siembra de lo nuestro. 

Mención especial merece la extraordinaria labor señera del estudioso y visionario promotor de la musica clásica y nacional, don Salvador Cardenal Argüello, a través de la desaparecida, lamentablemente, Radio Güegüence (así, GüegüenCe con C)

Enormes aportes divulgativos significaron programas dirigidos por los cantautores y actores, Otto de La Rocha y Carlos Mejía Godoy, y de grandes de la radiodifusión como Gustavo Latino, con su muy recordado Retablo Folklórico Nacional.

En Carazo, en 1971, el valiente maestro y periodista Leonel Delgado López, antes de su espacio informativo D.L.R. (Derecho, Libertad, Razón), en Radio Ondas del Sur, sonaba como tema introductorio Campesino aprende a leer. Y también le oí cantar La Juliana con su guitarra y una voz que no era la caprina del montón, sino con un registro de admiración vocal a Pedro Infante.

El estudiante de la Escuela de Periodismo había sido cesanteado por órdenes de Anastasio Somoza, junto a otros docentes, por ser uno de los irreductibles dirigentes sindicales de la gran huelga magisterial, en octubre de 1970. 

Vale mencionar, además, los notables esfuerzos del maestro Wilmor López, y su pasión por la divulgación de todo lo que implica ser nicaragüenses por gracia de Dios, como bendijo un legendario hijo lírico de Rubén Darío: Tino López Guerra. 

Cantos, guitarras, violines de talalate y marimbas que nos definen como la Gran Nicaragua.

Lamentablemente, en los 80, con la Revolución, los comisarios políticos de la impresentable “izquierda radical, hoy en el extremo de la derecha, hicieron lo mismo con los arquitectos de nuestra esencialidad.

Llegaron al colmo de acusar a don Otto de “rebajar” al campesino por “llorar” de amor ante una hija del imperialismo: la gringuita de su inspiración.

Una crítica absurda, y del peor estilo estalinista, al hermosísimo tema de composición, ejecución, marca, vocalización y superior calidad que constituyó La pelo´e mai.

El autor de Jinotega por fin, tres años antes de fallecer, recibió del Estado Democrático Social de Derecho de Nicaragua, definido en la Constitución Política del 10 de febrero de 2014,  la más alta distinción que el Poder Legislativo otorga a personalidades de noble trayectoria: el 3 de noviembre de 2017, el multifacético artista cubrió su pecho con la Orden José Dolores Estrada, Batalla de San Jacinto en Grado de Cruz.

Fue un triunfo de oro del inimitable Otto, representando a su Nicaragua Pinolera https://www.youtube.com/watch?v=CDLEaZ51VlE que derrotaba la esclerosis ideológica de la penúltima década del siglo XX. https://www.youtube.com/watch?v=9jvEK9mBlgA

En esa época, la música nacida de las entrañas del pueblo fue ninguneada.

Del mapa melódico de Nicaragua fue arrinconado con tenue negligencia técnica Camilo Zapata, mientras una prolongada ingratitud, densa y pesada (con nombre y apellidos) se cirnió sobre Víctor M. Leiva y Jorge Isaac Carvallo. 

Y se extendió al acuarelista de sello poético, Erwin Krüger, al compositor de nuestra partida de nacimiento musical Tino López Guerra; al nica de nicas Carlos Adán Berríos y su Trío Xolotlán, entre otros cultores del Alma Nicaragüense.

Se decretó pues, de facto, el olvido graduado, pero olvido al fin y al cabo.

¿Por qué? 

Todo era rendirle culto a La Guitarra Armada de los Mejía Godoy que prestaron su batuta al espectáculo de la insensatez; ensalzar la canción de protesta”, al Grupo Pancasán...

En fin, todo se redujo a loar hasta el empacho la imagen respetable  del General Augusto César Sandino; a Carlos Fonseca y la “gesta revolucionaria”.

Los aportes cardinales del trío de médicos, Wilfredo Álvarez, César Ramírez Fajardo y César Zepeda, que integraron Los Bisturices Armónicos, no se ajustaban a la ´nueva´ Nicaragua”. 

Es que no despotricaban contra nadie: más bien extraían de los profundos y desconocidos yacimientos de la Patria, el folklore que nos hacía falta.

Ellos descubrieron y legaron al mundo Son tus perjúmenes mujer, grabada en 1975 https://www.youtube.com/watch?v=0RKzDTZ-IJE, Azúcar y  Pimienta https://www.youtube.com/watch?v=XNbShVIzPCQ, la emblemática Flor de Pino, presentada en el Festival de Música Campesina en Sacaclí, febrero de 1977, me confirmó la Voz Cultural de Nicaragua, Wilmor López, y tantas melodías que enriquecen el acervo de la República.

¡Qué nunca más volvamos a sufrir este desquicio!

Pues al final, fueron desviaciones malhadadas, provocadas por una soberbia ajena al espíritu nicaragüense, y que cuarteó la nación. 

Espíritu sustituido mecánicamente por el panfleto, la “purificación de la conciencia socialista”, el chagüiterío (******) sobre la falacia del “hombre nuevo” (que llegó con mañas viejas), más la patética “planificación” de la inspiración con los famosos “talleres de poesía”, etc.

La extraña paradoja es que antes de la Revolución, sin un órgano cultural estatal, se escuchaban, relativamente, los cantos de Nicaragua. 

Después, con el “triunfo revolucionario” y un flamante Ministerio de Cultura, cuyo titular era Ernesto Cardenal, se apagó la llama de la verdadera música volcánica, lacustre, montañera, rural, citadina, ancestral, moderna y oceánica, pero nunca mesiánica.

La Empresa Nicaragüense de Grabaciones, Enigrac, que estuvo un buen tiempo dirigida por Luis Enrique Mejía Godoy, prefería, alentaba y premiaba con discos a todo lo que oliera a “yanqui enemigo de la humanidad”.

Pero los grandes, de verdad, no se prestaron a ser apéndice de consignas sin sentido ni mucho menos hacer el papelón antipatriótico de reducir a Nicaragua en sobrado zacate (*******) tropical de la Guerra Fría entre la prepotencia, los alardes y la confrontación de las potencias nucleares EEUU-URSS.

En 2026, los mismos azuzadores de un enfrentamiento sin cuartel contra Estados Unidos —en aquellos años que aún no podemos entender, diría Jorge Luis Borges hoy se lavan las manos, pero sin pedir perdón a los familiares de los artistas silenciados, censurados, confinados…

Esos que acusaban de “vendepatrias” a los que no pensaban como ellos, ahora hablan de “defender al pueblo de Nicaragua”.

Esos que se llenan la boca, autoproclamándose defensores de la libertad de expresión, proscribieron la libre creación artística y expulsaron del dial la imaginación de los juglares.

Esos que impusieron una dictadura de lo que la sociedad (a la cual tildaban de “masas”) debía escuchar en la radio, ver en la televisión y hasta qué películas debían exhibirse en los cines.

Esos que no se perdían las proyecciones privadas o en betamax de la famosa saga de Rambo, que sí prohibían al público.

Esos que, en todo caso, permitían en la radio, la difusión descontrolada del Break Dance, por ejemplo y todo el repertorio de Michael Jacson, pero…

No La Juliana, de Jorge Isaac Carvallo. https://www.youtube.com/watch?v=irlpgKMV3Ws

No Temporada de café, de Víctor M. Leiva.https://www.youtube.com/watch?v=fiqzBiJdHrE

No La Dorotella, de Carlos Adán Berríos.

No Barrio de Pescadores, de Erwin Krüger.  https://www.youtube.com/watch?v=X2R6kPg1AWU

No Una canción, de Otto de la Rocha. https://www.youtube.com/watch?v=NHM8PHaPEF8

No Con mirada extraña, de Carlos Valle Vallecillo.

https://www.youtube.com/watch?v=0_V4XfAsgp8&list=RDEMNwcEl6VPeoB-sADcLRCFOQ&start_radio=1

No Balada Campestre de José Antonio Morales Lazo. (Original con voz del autor: https://www.youtube.com/watch?v=JPb9GWJZTXo .  Y versión del excelente músico y arreglista Luis Manuel Guadamuz https://www.youtube.com/watch?v=0gp72Qw2YXA.)

No.

El “hit parade” del “capitalismo salvaje” estaba vedado. 

Allí no entraba nadie que no fueran Michael Jackson, Diana Ross, Rod Stewart, Pink Floyd, Bon Jovi, Whitney Houston…, hasta subir, en ese laberinto discordante con la realidad, a los Camilo Sesto, Julio Iglesias, Chayanne, La maldita primavera de Yuri...

Y para resellar “quiénes éramos”, como aquellos billetes de triste recordación, y no “extraviarnos” con “debilidades pequeñoburguesas” en pleno “mundo nuevo”, un toque a lo Inti Illimani, Quilapayún Mercedes Sosa, Daniel Viglietti y los ahora medio, semi, cuasi “desencantados” Pablo Milanés (RIP) y Silvio Rodríguez.

Pero de don Camilo, don Víctor y don Jorge Isaac: ¡Nel!

Y esto que Camilo Zapata, Jorge Isaac junto con Otto de la Rocha son también los fundadores de la música de protesta, con una tríada de insuperables temas: 

El arriero https://www.youtube.com/watch?v=mCxcM8kvTWs. 

Campesino aprende a leer, de 1960 https://www.youtube.com/watch?v=spmstIR245A

Y El peónhttps://www.youtube.com/watch?v=h2KGn6K0xX0en los primeros años de esa década, respectivamente.

Ser los líderes de ese movimiento en Centroamérica y más allá, erigido sobre la base del Son Nica y el Son Nícaro, les generó una envidia de vieja data que eclosionó en los 80. 

                        Jorge Isaac Carvallo/ Mined.
III

A don Víctor Manuel, un todoterreno que exploró y mandó en diversos géneros como el bolero de Miriam, el porro Pepito y los policías, la cumbia Piquetona y la indispensable guaracha Mi linda Nicaragua, https://www.youtube.com/watch?v=Iy1tE2F3PQ0 entre otros, se le debe que el Son Nica de Camilo Zapata se difundiera.

Eso habla de fraternidad, de compañerismo, de solidaridad: que un creador también se preocupe por hacer llegar al respetable las producciones de don Camilo.

Nada de celos empíricos ni profesionales.

Nada de decir “yo soy mejor que ese”.

Nada que ver con apartar al otro para conseguir el estrellato, los reflectores y la tarima completa.

Eso se llama humildad con los acordes del humanismo.

Por eso elogio la voluntad de don Víctor Manuel Leiva. 

Su voluntad de sonar lo ignorado. 

Y es que a pulso de trabajo, sin recursos, sin el mínimo interés del Ministerio de Educación de la época, definir los linderos de una parcela nacional en el corazón de los nicaragüenses no dados a cultivar lo elaborado en casa, para sembrar el gusto por lo vernáculo, es una proeza no estimada, pero sí desechada de la Historia.

Tampoco fue apreciada durante la Revolución (1979-1990), y todavía peor en los 90, cuando ni las supremas autoridades sabían quién fue don Víctor M. Leiva, como testimonia alguien en la página de Frank Rostrán Sovalbarro, que subió el tema “Pepito y los policías”, de 1963:

“Señor Rostran, casi me saca lagrimas esta canción. Me liga con valor sentimental muy profundo y único. Dios lo bendiga señor Rostran. Me parece un sueño volver a escuchar este inmortal tema de Victor M. Leiva. Que triste señor Rostran que a la muerte de don Victor M. Leiva; a la Vice-Ministro de Cultura del gobierno de la Señora Chamorro le informaron del fallecimiento de esta institución de la música en Nicaragua. Ella contestó ¿quién era ese señor Víctor M. Leiva? Creo en lo personal que esta señora conoce más de Michael Jackson, Elvis, Led Zepellin, The Beatles, que de nuestros grandes maestros del pentagrama musical. Es bien triste, señor Rostran, pero así somos. Candil de la calle, obscuridad de la casa. Loable su labor señor Rostran de rescatar a estos inmortales de nuestro pentagrama nacional como Victor M. Leiva. Gracias”. https://www.youtube.com/watch?v=cTOS8Bnr3aE

Mejor ilustración del menosprecio al arte de nuestro país no lo encontraremos.

Y eso cuando, dicen que dicen, Nicaragua logró “la democracia”.  

Sin embargo, la sandinista Alcaldía de Managua tributó honores póstumos a don Víctor, en el 103 aniversario de su nacimiento (25 de junio de 1916), reparando algo de la omisión organizada en el siglo pasado. 

Es digno de mencionar, en aquel tiempo inhóspito para el bello arte sonoro, el apoteósico reconocimiento ofrecido en vida, a como debe ser, por el notable presidente, doctor René Schick, en 1964.

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, desde el Ministerio de Educación, Mined, ha publicado el libro de Wilmor López Biografía de Compositores Nicaragüenses Tomo I, como parte de la promoción de nuestros creadores.      

                              

De aquella ingratitud de execrable calado en un siglo XX sin rumbo, solo nos queda decir que desconocer o rechazar lo nacional es otra forma de agredir a la Patria.

Es ultimar la creatividad nica, tan aclamada en otras latitudes.

No tiene nombre haber sacado de circulación la invaluable moneda nacional del canto por ideologías devaluadas, máxime cuando los tres magistrales compositores terminaron de acuñar nuestra identidad nacional: Camilo, Víctor y Jorge Isaac.

Nunca gozaron del estatus de celebridades ni forman parte de ningún Salón de la Fama. 

Nada de eso.

Pero, quiéranlo o no, aquí hemos hablado del Escudo Nacional encarnado: el Triángulo Equilátero de nuestra nicaraguanidad. 

Por supuesto, el Gorro Frigio de nuestra heráldica es Otto de la Rocha.

Leales hijos de la Patria que engrandecen la Bandera Nacional que constituye Rubén Darío.

Tan leales que nos trazaron el camino de la Armonía, al compás del Trabajo y la Paz que adquieren colosales dimensiones darianas: el desafío continuo de ser nicaragüenses a la altura que Dios nos destinó...                                         

                                 La Nicaragua Grande.             

       

Xilotepetl, Meseta de la Gran Manquesa, 11 de Febrero 2026.


Glosario:

(*) Chelín: 25 centavos de Córdoba.

(**) Comidería: Lugar donde se vende comida casera a precios populares (Diccionario del Español de Nicaragua, DEN).

(***) Roconola: “Especie de tocadiscos utilizado en restaurantes y bares, que funciona mediante la introducción de una moneda y selección de la canción cuyo título aparece en un listado precedido de un código” (DEN).

(****) Malinchismo: Americanismo. Actitud de quien muestra apego a lo extranjero con menosprecio a lo propio (Diccionario de la Real Academia Española, DRAE).

(*****) Matamama: Coloquial. “Dicho de alguien que es traidor” (DEN).

(******) Chagüitear: “Hacer proselitismo político a través del discurso informal. /Espolear una bestia hasta dañarla/. Engañar”. (DEN). Proviene del nombre del líder sindical Domingo Sánchez “Chagüitillo”, porque era oriundo de ese poblado de Matagalpa, a 107 kilómetros al norte de Managua.  Por extensión, “Chagüitero”: “adjetivo, (dicho del orador) que es demagogo” (DEN). 

(*******) Zacate: m. C. Rica, El Salv., Filip,. Guat., Hond.,Méx. y Nic. Hierba, pasto, forraje (DRAE).

  

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