Nicaragua no es “el País de las Maravillas Sísmicas”: es toda la Chibola Azul
“…y habrá pestes, y hambres, y terremotos
en diferentes lugares”.
Jesús (Mateo 24:7)
**Según la NOAA, (Administración
Nacional Oceánica y Atmosférica) citada por National Geographic, el listado incluye las naciones con demasiada actividad sísmica entre 1990 y 2025, cumpliendo al menos un criterio: terremotos de magnitud 7.5+, tsunamis, daños millonarios o más de 10 muertos:
China (187 terremotos en este período)
Indonesia (173 terremotos)
Irán (112 terremotos)
Japón (103 terremotos)
Estados Unidos (79 terremotos)
Turquía (65 terremotos)
India (59 terremotos)
Edwin Sánchez
I
Este es el mundo.
Un mundo nada inmóvil.
Traquetea por todas partes.
Ya fue diagnosticado por el Señor Jesucristo, quien
profetizó que habría terremotos, como parte de un racimo preapocalíptico de
señales, “pero aún no es el fin”.
Hasta el mismo Rubén Darío exclamó que “¡América tiembla de huracanes!”.
Al producirse un incesante bamboleo mundial, hay una pregunta que merece una reflexión y una respuesta convincente: Si Nicaragua ni siquiera figura en el sótano de las naciones mayormente golpeadas por los terremotos, ¿porqué esa insistencia de proclamarla en “país altamente sísmico”?
Ya de por sí, la frase es una insensata muletilla que la pasan repitiendo todo el bendito año.
Pero más que insensata, es un harakiri con efectos de
tsunami que arriesga innecesariamente el turismo internacional, operadores, agencias de viaje; perjudica el sector hotelero en sus diversas presentaciones, aleja a los
visitantes extranjeros de caminar en nuestras emblemáticas ciudades coloniales
y lacustres; daña el comercio, los bares, los restaurantes, los mercados, la
artesanía nacional, las mismas líneas aéreas y transporte internacional,
etc.
¿Quién se animará a visitar una República donde a cada rato están remachando la funesta cantinela: “¡Recuerden que vivimos en un país altamente sísmico!”.
San Juan del Sur/ INTUR.Por lo que hablan algunas autoridades, periodistas, locutores, disyókey, comentaristas, publicistas, políticos, etc., se deduciría que Nicaragua es la peor República del mundo para invertir, vivir un retiro apacible o turistear, toda vez
que suenan la matraca de marras.
¿Acaso todavía niegan que la esfera terrestre esté compuesta
de placas tectónicas que no son fijas?
¿Es que no se dan cuenta que el zarandeo es diario y constante
en toda la Chibola Azul?
Son 15 placas mayores (o principales) y 42 menores (o
secundarias), enumera EcuRed. Y no están concentradas en Nicaragua, como hace
suponer la cantilena.
No hay pulgada del globo terráqueo que no esté asentada sobre uno o varios de estos inmensos bloques activos que se desplazan y chocan entre sí. Pero allí hicieron sus nidos imperios, reinos, países, archipiélagos, hemisferios y continentes enteros.
NASA.La Tierra está “cuarteada”.
Es parte de la dinámica natural del orbe, que no es
completamente sólido como si fuera una bola metálica de demolición; no
permanece anclada ni es plana, no es centro del Universo como los antiguos lo
creían, sino que las placas flotan sobre el manto superior.
De acuerdo a varios informes, en Estados
Unidos acontecen cantidades de terremotos al año, muchos de ellos menores, que por supuesto, no asoman en las portadas digitales, televisisas y sonoras, como escandalizan en Nicaragua algunos medios aspavientistas.
En la Unión Americana nunca hablan de ser “un
país altamente estremecido por las fuerzas ciegas de la naturaleza”.
Y los que pueden, viajan al Norte, y no van pensando en que les tocará la terminación de alguna desgracia, por la simple razón de que ninguna agencia de EE. UU. está haciéndole publicidad “turística” a sus temblores.
Wikipedia precisa que “Irán es uno de los países con
mayor actividad sísmica del mundo, registrando un promedio de más de 100
terremotos significativos al año (112 detectados en un periodo reciente
analizado)”.
“Situado sobre varias fallas importantes, el 90% del
país está en riesgo, experimentando sismos frecuentes de magnitud moderada y
eventos destructivos de gran magnitud”.
Si nos vamos a Japón, gran amigo solidario de Nicaragua,
los jamaqueos no frenan su desarrollo espectacular.
Japain Rail Pass detalla: “Las islas de Japón están ubicadas donde convergen
cuatro de las placas tectónicas de la Tierra. En el país asiático también se
encuentran alrededor del diez por ciento de los volcanes activos del mundo”.
(Nicaragua está en una región más sencilla, compuesta de dos placas: Coco y
Caribe).
“Esto significa que Japón experimenta más terremotos
que cualquier otro lugar del planeta, alrededor de 1.500 por año. La larga
lista de terremotos ocurridos en Japón se remonta a hace más de mil años.
“Además, cuando ocurren terremotos debajo o cerca del
océano, pueden desencadenar maremotos, que son los llamados tsunamis”.
II
Nos hemos referido apenas a tres grandes países: protestante, musulmán y sintoísta-budista.
En ninguno de ellos están con la insistencia de que
son “un país altamente sísmico”. En cambio, educan al ciudadano, realizan estudios y aplican sus códigos de construcción.
Es que la Tierra es “altamente sísmica”. “Altamente
volcánica”. “Altamente vulnerable”. “Altamente conflictiva”. “Altamente peligrosa”
“Altamente cualquier cosa”.
Por eso el mundo es mundo.
De acuerdo con el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS
por sus siglas en inglés), hay un promedio de 34 sismos por día con una
magnitud de 2.5 o superior a nivel mundial, siendo la potencia norteamericana
uno de los países más afectados.
La página de Tierraescopio, nos dice:
“La Tierra es un lugar activo y los terremotos siempre
están sucediendo en alguna parte…
“En promedio, terremotos de magnitud 2 y menores
ocurren cientos de veces al día en todo el mundo. Grandes terremotos, de
magnitud 7, ocurren más de una vez al mes. ‘Los grandes terremotos’, de
magnitud 8 y superior, ocurren aproximadamente una vez al año”.
El USGS, “estima que cada año se producen 500.000
terremotos detectables en el mundo. De ellos, 100.000 se pueden sentir y 100
causan daños”.
III
Y si es importante cómo actuar durante un
evento, lo es más aún la prevención.
Se dice en los anuncios radiales que “los terremotos
no avisan”, lo cual no es del todo cierto: precisar el día y la hora no es posible, pero si hay estudios geológicos, se
sabrán dónde están las fallas.
Con todo el instrumental científico y tecnológico
actual, deberíamos saber el calibre de un fallamiento cercano cuando se vaya a
construir edificios críticos como estadios, hospitales, apartamentos, garajes de varios
pisos, colegios, cines, centros comerciales, templos…
Es decir, ya no hay sorpresas en este negocio de las
constructoras.
Si no, sería como edificar una casa donde, más
temprano que tarde, pasará el tren que no tiene horario, pero sí los rieles funerarios
que permanecen ahí.
Y no queremos que nadie quede como un durmiente.
Los ingenieros lo saben muy bien.
El arquitecto, se supone, diseña un edificio donde el primordial cimiento es la calidad del sitio.
Y si ningún veraneante informado se va a meter a nadar
en un mar de tiburones, la lógica indicaría que tampoco viviría en un solar severamente
perturbado, cuyas fauces no son precisamente las de una sardina.
Es que no hay una falla del subsuelo que a un
geólogo honesto se le escape.
Es más, si se identifican estas áreas anómalas, un
experto podrá determinar con las investigaciones su rango de actividad, sus
grados de potencia, su historia.
Y a los suelos enfermos solo un irresponsable le
daría de alta para construir... un desastre prefabricado.
Los profesionales de las Ciencias de la Tierra ya han
advertido que no debe erigirse ni un caramanchel sobre las fallas.
A estas alturas se agotó el tiempo de las excusas.
Enarbolar en el siglo XXI lo-importante-es-resolver, ya no cabe.
Sí, es cierto que somos “un país altamente sísmico”, y lo somos en la medida que habitamos el único planeta del Sistema Solar inquieto, en movimiento, literalmente vivo.
Solo así se puede habitar seguro sobre la faz de la
Tierra.
Y comprender que el país no es el Epicentro del Fin
del Mundo.
Continuar con eso del “país altamente sísmico” está fuera de orden.
Allí están los datos. La Ciencia. Son la última palabra terrenal de los hombres, no los mitos ni el desconocimiento…
Lo demás es un elogio a la ignorancia.
Tengamos presente, pues, dos verdades:
1. El único astro habitado es un vasto laberinto telúrico que solamente los profesionales de las Ciencias de la Tierra le encuentran la mejor salida a la vida.
2. Nicaragua vive —y “así sueña, así vibra y así canta”— con todo su esplendor dariano en un planeta altamente sísmico.
Sí, no somos “el país de las maravillas sísmicas”.
El Poderoso de Israel, Yahvé, en nombre de Jesús, bendiga a Nicaragua.
Granada, fundada en abril de 1524.
Martes 7 de abril, 2026.
Xilotepetl, Meseta de la Gran Manquesa.






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