Tomás Borge, evolución en Revolución y el Himno sin “Yanqui enemigo de la humanidad”


                                        “El militante sandinista es conductor

                                        de hombres conscientes, no de rebaños”

                                                                         TB

 


Edwin Sánchez

 

Hay palabras y cantos que sobreviven algo a los hombres.

Con el tiempo se sabrá si quedan en el mármol de la memoria colectiva o en el barro frágil del olvido.

O se suman a la inacabable lista del justificable rechazo.

Aquí tengo unas que se juzgan por sí mismas. Son de una entrevista con el fundador del Frente Sandinista, Comandante de la Revolución, Tomás Borge, quien falleció el 30 de abril de 2012.

Antes, debo desgranar algo del maíz de una milpa mayor. Algunos la aporcarán. Otros quizás la quisieran arrasar.

De estos últimos, claro que no estarán de acuerdo en nada con el escritor.

Quiérase o no, a aquí estamos ante el poeta y el guerrillero. La pluma y el fusil. La inspiración y la conspiración. La efervescencia y la madurez. Lo que corrigen los calendarios y lo que enderezan los inteligentes…

Todo en un solo nombre y hombre.

El hombre que nunca fue traidor.

Un ejemplo del revolucionario que no quedó petrificado en alguna época de su vida, ni atascado en los eurodogmas decimonónicos que deterioraron el siglo XX. Porque no debía ni podía terminar sus días como un triste reaccionario.

Es el Comandante que no anduvo del timbo al tambo.

No fue de los que abandonaron al Frente Sandinista en un abril y cerrar de ojos.

El Abril de 1990 que anticipó el “Adiós muchachos”.

El presidente Daniel Ortega entregaba el poder a la señora Violeta Chamorro.

Nunca un traspaso de mando conmovió los cimientos de la nación y de las almas.

Nunca un cambio de banda presidencial se convirtió también en un cambio de bando y en una acción perjudicial para el país, no tanto por los que llegaban, sino por los que se fueron...

Fue cuando se calibró de qué material estaban hechos aquellos “revolucionarios” que se declaraban acérrimos “enemigos de los Estados Unidos”, “antimperialistas” de los pies a la cabeza, “anticapitalistas”, de la “izquierda pura”, “hombres nuevos”, de “conciencia proletaria”, etc.

Son los que entonaban con la mano en el pecho, el “Yanqui enemigo de la humanidad”.

Después, partieron, sin pedir perdón.

Tranquilamente.

Se lavaron las manos.

Se entendieron con Estados Unidos, individualmente.

Bien lo pudieron hacer en el poder, en los 80. Mas no les importaba el pueblo de Nicaragua.

Se vio que lo “colectivo”, lo “popular”, lo que “sería para todo el mundo” no era lo suyo, sino del diente al labio.

Hostigaban, azuzaban…

Y dejaron ensartado al país.

Metieron a Nicaragua en serios problemas que pudieron resolverse por la vía de la sensatez y del sentido común, no con peroratas mesiánicas.

Luego, el ego tomó otros rumbos. 

Individualistas, dejaron de cantar el Himno que el Comandante Edén Pastora calificó de un canto de abuelita, y hasta al mismo autor se le olvidó la letra, pero se quedó con la musiquita.

Lamentablemente esta canción de cuna artillada “reemplazó” el histórico Himno que arranca con los primeros combates de los continuadores del General Augusto César Sandino: “Luchar y Vencer”.

Dicho sea de paso, el creador del magnífico cántico guerrillero fue el ingeniero Bayardo Altamirano (q.e.p.d.). Su letra no maltrata a ninguna nación, a ninguna otra sociedad, y por consiguiente, no arremete contra Estados Unidos.

Su letra se centra, exclusivamente, en Nicaragua, sin pretensiones de ser el paradigma mundial de ninguna Revolución.

Es un canto de Libertad.

“Luchar, luchar, luchar

es nuestro grito de guerra

vencer, vencer, vencer

es nuestro ideal.

Y al grito de patria libre o morir

marcharemos al triunfo de la revolución

La libertad de Nicaragua

ya muy pronto será realidad,

porque sus rebeldes unidos,

la dictadura van a derrotar.

Con el fusil nicaragüense

orgullosos Sandino y Rigoberto,

nos verán la meta alcanzar…

Podrán decir que aquel lamentable palimpsesto disonante con el espíritu de concordia del nicaragüense, cometido en 1979, no se refiere al pueblo de Estados Unidos, sino a los gobernantes, pero al final, quien pone al inquilino de turno son los votantes.

Podrán decir cualquier cosa, sin embargo, esa es su democracia de colegios electorales y sus lobbies. Esos que el propio expresidente Barack Obama, en sus días de aspirante, rechazó y cuestionó, porque, dijo, inciden excesivamente en la agenda del futuro mandatario.

Al final, esto compete a los norteamericanos. Así es su democracia, como la de España, que con sus reyes perpetuos se consideran demócratas, o Inglaterra que elige, pero el Palacio de Buckingham  es el Big Ben y el Big Bang más exacto y puntual de la democracia…, inglesa, por supuesto

O China, con el Partido Comunista y el pensamiento tan genial como oriental de Deng Xiaoping, que ha sacado a millones de la pobreza y convertido a la gran nación en una potencia tecnológica, industrial y comercial, aparte de ser la colosal fábrica del mundo.

Así que en el tema de la Democracia, para gusto, los colores.

Aquí lo malo es el odio y el cálculo, sobre todo cuando se le camufla de “política” o peor, de “ideología”…

Y, a propósito de gustos y disgustos, “Yanqui”, define la Real Academia Española de la Lengua, es el “natural de Nueva Inglaterra”, y, es adjetivo coloquial, aplicado a personas: “estadounidense”. 

Sus sinónimos son: “norteamericano”, “americano”, “gringo”.

En otras palabras, “Yanqui” es el vivo pueblo de Estados Unidos.

Declarar “enemigos de la humanidad” a una comunidad, a una nación, está fuera de lugar.

De más está decir que el fundador del Frente, Carlos Fonseca, nunca escuchó el “Himno a la unidad sandinista”.

Murió con las botas puestas al pie de la letra del “viejo” Himno, el original, el que cantaron Leonel Rugama y Julio Buitrago, Ricardo Morales Avilés y Pedro Aráuz.

Leonel, el que dijo que “Los héroes no dijeron que morían por la patria, sino que murieron”.

Julio, que “nació matando al hambre (aunque sea antipoético)”.

Ricardo, convencido de que “un pueblo alumbra su historia”.

“Federico”, el que sentó las bases de la más pura honestidad sandinista: “La Política de la Verdad es la Política de la Revolución”.

Si Carlos Fonseca no hubiera asumido la divisa sandinista, quizás los rojinegros se llamarían Frente Creativo de Liberación Nacional.

La creatividad es superior a las ideologías, sobre todo si son de aquellas que anulan la individualidad, consideran sospechoso al que piensa distinto, uniforman la sociedad, y sustituyen la imaginación por el tedio de la repetición sin gracia.

Por lo que platiqué con el Comandante Borge, saco en conclusión que la creación no debe ser sustituida por el eco, el cliché y el coro sin decoro.

Y que a estas alturas no cantaría el himno de Carlos Mejía Godoy, pero no por conveniencia, sino para dar un paso adelante en el entendimiento con la Unión Americana, para beneficio de Nicaragua, y no de un círculo nada virtuoso.

Porque de eso se trata el diálogo, que resuelve, mientras el monólogo estanca, empeora una situación, ya no digamos derrapar en un enfrentamiento, esa película que no solo vimos y vivimos, sino que padecimos en los 80.

No se debe tributar culto al pasado, menos a lo más oscuro.

Y por una razón de mayor peso... 

Retomo la dialéctica de TB, referida a lo que antes era “impensable” y para los más “ultraizquierdistas”, “imperdonable”:

Esto que es realidad ahora, lo pudo ser antaño y no lo era POR UNA CONCEPCIÓN DEFORMADA DE LA REALIDAD”.

Aquí, parte de una entrevista con el Comandante en el cuarto mes del retorno del Frente Sandinista al poder, 14 de mayo de 2007:

ES: Usted quiere mejorar las comunicaciones entre Alan García y Hugo Chávez, y es de sobra conocido el verbo caliente de este frente a Estados Unidos. Alan García es más moderado. ¿Cree que pueda haber algún entendimiento?

TB: El entendimiento de los presidentes de América Latina es al margen de las características personales de cada quien. Alan García es un hombre que muchos califican de izquierda y Hugo Chávez es un gladiador de la izquierda, una especie de caballero andante, y las características de Alan son otras. Dos hombres tan connotados como Alan García y Hugo Chávez no pueden estar cortados con la misma tijera, pero sí pueden encontrar denominadores comunes en aras de los intereses de nuestro pueblo.

¿Cómo visualiza, ahora que es parte del Cuerpo Diplomático, deben ser las relaciones con los Estados Unidos? Aquí han colaborado haciendo escuela, asistiendo a la gente de Santa Teresa, como lo ha hecho el Comando Sur, pero el presidente Ortega comienza luego a hablar de las bombas y las guerras de Estados Unidos.

Debemos hacer el esfuerzo de mantener las mejores relaciones con Estados Unidos en el marco de nuestra dignidad nacional y el respeto a la soberanía. Sin embargo, no podemos ignorar la actual política del gobierno norteamericano de agresión contra otros países. Cómo ignorar lo que ocurre en Irak. Una carnicería en ese país producto de la intervención, es pavoroso. Un joven loco mató a 32 jóvenes, eso fue una semana entera de difusión, y todos los días mueren diez veces más y no dicen más que la información escueta, como que los seres humanos de Irak no tuvieran el mismo nivel de valor humano. Tengo serias esperanzas de que el próximo gobierno será más amplio, más dialogante, más respetuoso, menos agresivo, más civilizado.

¿Estas críticas no contribuyen al deterioro de las relaciones con Estados Unidos?

El gobierno de Bush es débil, sin respaldo interno, y no puede darse el lujo de tener una retórica agresiva casi con nadie, incluso con Venezuela. No se puede dar el lujo de ser de otra manera. Un gobierno de la señora Clinton será completamente distinto, seguramente pondrá más atención a América Latina, y no de hacer unas escuelitas aquí por algunos militares norteamericanos que no resuelven para nada la situación del país, sino que tendrá una política más amplia y más útil. Esa es nuestra esperanza.

¿Tendría el presidente Ortega que seguir entonces la retórica del presidente Hugo Chávez a nivel internacional?

No, creo que debemos tener nuestra propia política y no la política de Chávez. Chávez es Chávez, es un gladiador, nosotros somos nosotros; somos sandinistas y debemos ser sandinistas, ser nosotros sin imitar a nadie. La imitación no es correcta, aunque el ejemplo de otros países como Venezuela sea ejemplarizante.

¿Hay que jugar con el TLC y el ALBA?

No tenemos más remedio que estar con el TLC, y además no contradice desde mi punto de vista el ALBA. No debimos de haber suscrito el TLC, ahora ya se suscribió. La Asamblea por mayoría lo votó.

Éste es un FSLN pragmático en el poder: tiene relaciones con Cuba, Chávez, Estados Unidos, y el viejo marxismo ha quedado atrás, están bien relacionados con la Iglesia Católica y el Cardenal.

Nunca el FSLN fue un partido marxista, aunque algunos de sus miembros éramos, o somos marxistas.

A usted se le tachaba de radical.

Bueno, el radicalismo a veces no es marxismo, eso puede ser una enfermedad infantil. El marxismo es una concepción de la realidad que sigo manteniendo, pero el FSLN como tal no es un partido gobernado por las ideas marxistas.

Es un partido revolucionario que aspira a establecer algún día el socialismo. Alguna vez será, pero en el marco de las nuevas realidades políticas-ideológicas del mundo. EL SOCIALISMO NO NECESARIAMENTE DEBE ESTAR MARCADO POR EL MARXISMO.

Vemos estos cambios en el FSLN, en el propio comandante Borge, que hace 20 años era impensable que pudiera ser ahora hasta una especie de relacionista público de los Pellas para incrementar sus negocios en Perú.

Son las nuevas realidades del mundo. Estoy interesado en que se distribuya el Flor de Caña, que es un producto nicaragüense en el Perú, a como estoy interesado en que se distribuya el vodka de parte de alguien que tenga la capacidad de hacerlo. Esto que es realidad ahora, lo pudo ser antaño y no lo era por una concepción deformada de la realidad.

En cuanto a la libertad de prensa, ¿usted piensa que el FSLN está curado para no cometer los errores de los años 80?

Creo que no debe limitarse absolutamente para nada, y no creo que sea la voluntad de Daniel ni de las autoridades del gobierno actual del FSLN limitar esa libertad. Van a decir lo que quieran. Invoco más bien que los medios sean cuidadosos, objetivos, y el gobierno más amplio, más flexible en la información. Deben conjugarse ambas cosas.


29 de abril 2026

Meseta de la Gran Manquesa

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