En el Mes de la Convivencia en Paz, falta la Orden “Rigoberto Cabezas”: Alberto Cano Esteban

                       

                                                 Que la guerra es infernal, es cierto; 

                                                 cierto que duerme un lobo

                                                 en el alma fatal del adanida;

                                                 mas también Jesucristo no está muerto,

                                                 y contra el homicidio, el odio, el robo,

                                                ¡Él es la Luz, el Camino y la Vida…!

                                                       Rubén Darío

                                                        Alberto Cano


Edwin Sánchez 

Premio Nacional Rubén Darío 2000/ Orden Rigoberto Cabezas.

I

Amén de ser el mes más sentimental, Mayo también es la plataforma ideal para el cultivo de la Paz, en coherencia con el clima de las primeras lluvias que animan la Tierra natal para el trabajo, la producción agropecuaria y la alimentación del alma con la siembra del Gallopinto Nacional del Entendimiento.

Es decir, lo hermoso de la vida.

Que lo magnífico no se logra con el aborrecimiento incesante, la inestabilidad, ni con fusiles ni cañones que, en el pasado, la oligarquía bicéfala —León y Granada—, y más reciente, los mismos que atrasaron el Porvenir en el penúltimo decenio del siglo XX, tiñeron con sangre del pueblo el glorioso pendón bicolor.

Es con la Paz.

El Shalom en el que se ha enfrascado Alberto Cano, periodista que militando en un partido, Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha predicado la tolerancia, la inclusión y la coexistencia pacífica, sobre los cimientos de relaciones profundamente humanas.

Estos significados existenciales reflejan los máximos postulados de las Naciones Unidas, y creo es la columna vertebral del cristianismo, a partir del Sermón de la Montaña.

La paz no se basa en la uniformidad, bien dice la ONU, y así lo entiende Alberto, director de un populoso matutino radial en Xilotepetl, Carazo, Nicaragua.

Precisamente es lo que subrayó Jesús en su andar terrenal.

                            Jesús y la samaritana/ Eco Católico. 

No obligó a nadie ser judío, que la mujer de Samaria siguiera siendo samaritana; que la dama de Fenicia, gobernada por Siria, no dejara de ser sirofenicia, que el virtuoso centurión preocupado por su siervo, continuara en el ejército romano, que los griegos mantuvieran su gentilicio, pero más sabios en el Espíritu, por ejemplo. 

Jesús no mandó perder la identidad nacional ni la innegociable individualidad, sello indeleble de Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza eternas, no de cualquier poder temporal: un ser, no serie; no sujetos idénticos, sin libre albedrío.

Un hijo de Dios, poderosa originalidad pensante, no masa sin rostro, ni consignas por conciencia al pie de una tarima profana.

En 2017, la organización global declaró el 16 de mayo como el Día Internacional de la Convivencia en Paz, para promover el entendimiento mutuo, la solidaridad, el respeto, la cooperación y en especial, la confianza. 

Un laudable esfuerzo para no aceptar un planeta en manos de clanes y tribus agresivas, disfrazadas de “intereses patrios”, “defensores de la democracia”, “sociedad civil”, partidos o ideologías intransigentes.

Mural en la sede de la ONU, del artista español José Vela Zanetti. Ilustra la constante búsqueda de la paz duradera por la humanidad.  ©UN /John Isaac. 

Quienes alzan su voz por la paz y el encuentro, merecen ser oídos, más todavía cuando el ruido que meten los azuzadores del desencuentro, de la intolerancia y de la malquerencia, pretende silenciar el mandato universal de Amar al Prójimo.

Porque Jesús no dijo: “Amarás al que repite lo que piensas como a ti mismo”.

Hoy nos saltamos la tradición necrofílica que, tras las inevitables abreviaturas castellanas q.e.p.d. o latinas R.I.P., exige ensalzar al finado, y si es posible, con altoparlantes, doble de campanas y órgano.

Ah, pero de los que poseen el aliento vital, a sottovoce.

Al fin y al cabo, por la misma condición humana, resulta que los fallecidos sí son moneditas de oro.

Pero las loas al pie del ataúd tienen la misma fugacidad de un arreglo floral, ese pobre e ingrato destino que se les da a las flores, por costosas que sean las fragancias fúnebres, porque si los muertos no oyen, menos que olfateen

Así que las palabras y los aromas complacerán no al difunto, sino a los que le sobreviven con la florida costumbre, y sobre todo algunas solicitadas floristerías que ahora, en los 151 municipios del país, disfrutan de un atareado calendario, fletado con 12 agostos y un interminable 2 de noviembre, en vez de uno al año.

               Tradicional venta de flores en el parque de Jinotepe, el Día de los Fieles Difuntos, 2025.

El que ya murió, consumió a su manera su biografía. Pero a veces la partida es nublada por los sentimientos. El deceso espesa en exceso la subjetividad, y las emociones que provoca la despedida al más allá no son confiables para sopesar lo que realmente realizó a su paso en el más acá.

De repente, en vez de la historia real, se fabrica una apasionada hagiografía.

Mientras, el que respira puede ser aún más grande o… terminar al revés.

He ahí el peligro de las semblanzas prematuras, más cuando el personaje no ha cumplido los 60 años. 

Por eso, la salida más “elegante” son los “honores póstumos”.

Y aquí sobresalen los extintos preferidos —tan “distintos” al “común” por “distinguidos”, pero no ante Dios—: entregas de medallas, panegíricos obligados y las frases reciclables para despacharlos con estilo: “Deja un vacío que nadie podrá llenar”, “la patria está de luto”, etc.

No sucede así con los que andan sobre la superficie de la tierra.

Si son buenos, ni se nota.    

El que ama la paz, ciertamente es ignorado, mientras el que arma la confrontación es más “viral” y hasta goza de aprobación hepática.

Y no son pocos los que quieren enterrar en vida a alguien que les cae mal de puro aire... impuro.

El preámbulo para echarle tierra a una persona empieza con dos quejumbrosas palabras:

“Es que…”.

Así que, por lo general, del vivo se habla “solo por la espalda”.

Y de frente, únicamente ante el féretro.

II

Rompamos la regla de facto...

Es preferible escribir o platicar, en términos aceptables, sobre los vivientes. Ya después, ¿para qué?

Hoy nos referimos a Alberto Cano. No es un escrito biográfico. Son ciertos apuntes sinceros en contexto histórico, que pueden provocar asentimiento o incomodidad silenciosa.

Sí, hay un serio riesgo de reconocer a alguien, pues un mortal entre nosotros, hablando de moneditas de oro, no deja de ser también una moneda al aire.

Empero, hay quienes pueden intuir cómo caerá esa moneda. Las pistas, a veces imperceptibles, las ofrece el comportamiento sostenido.

Ir a las procesiones o arrodillarse ante el Santísimo; asistir a vigilias y cruzadas evangélicas, marchas políticas en horas de oficinas, o depositar ofrendas en monumentos a los caídos, no garantizan nada que no sea un rito bien cumplido y una que otra selfi, por si acaso.

Hablamos de la vida que no es a la cara-y-sol.

De vivir lo que se dice, un desafío que no es para cualquiera.

A un músico le reclamaron por qué no le hacía una canción al legendario Edén Pastora. Él replicó que no le componía a los que viven.

Temía, sugirió, que con el tiempo “cambiara”.

Sin embargo, el que cambió no fue el Comandante Cero, sino el susodicho, tanto que años después se le olvidó la letra de todos sus cantos, y de remate faltó a su palabra: le dedicó un tema a una joven que andaba, vivita y coleando, por las pasarelas del mundo.

Así que en una época en que la palabra ha venido perdiendo su valor, víctima de la inflación de sus falsarios usuarios, ponerla de nuevo en su puesto es más que necesario.

III

Confío en que Alberto Cano seguirá adelante con sus convicciones en progreso.

Y aquí no hay alabanzas.

Bien sabe que la materia prima del obrero de la palabra es la evidencia, no la insidia ni la falacia.

Y me parece que no se contagió con la peste “infantil del ultraizquierdismo” de los iluminados que tanto perjudicó a Nicaragua durante la Revolución de los 80, al encubrir su mediocre desempeño en el manejo de la economía planificada, culpando de todo al imperialismo yanqui... 

                                    Colas diarias en los años 80./Nicaragua en la historia, Facebook.

Ídem 2018: la puesta en escena, por los mismos impostores autoritarios, de su “obra maestra” ochentera contra el pueblo, ahora ataviados de “demócratas”. Como en el pasado, atribuyeron hasta sus espantosos sacrificios humanos, ejecutados en la hoguera literal de sus ambiciones, al Gobierno del entonces Presidente (sin el ahistórico prefijo) Daniel Ortega

Ni en la década perdida (con un decrecimiento anual promedio de -1.5% del Producto Interno Bruto, PIB) ni en el remake 2018, asumieron sus ominosas irresponsabilidades...

 
                                          Remake 2018, manufacturado por los verticalistas de los 80, devenidos en "inmaculados demócratas" en los 2000. 

Alberto es un perpetuo convencido de la Paz. No da cabida a la inquina.

Él, por ejemplo, sabe abordar temas del día a día con el imparable desarrollo de la infraestructura del país y enlazarlos con la superestructura moral de la Revolución, que, a veces, por algunos “viajeros de la oportunidad” —la frase es del historiador Rafael Casanova— debilitan su fortaleza de mega puente japonés.

De ahí que su voz es clara y pertinente, la letra perspicaz y el tono directo, pero respetuoso, en su página “Mundo de Noticias”.

Esto confirma los méritos que hacen acreedor a un comunicador de la Orden Rigoberto Cabezas, pese a  ningunearse lo que verdaderamente simboliza el General, quien nos salvó de ser apenas una República de 80 mil kilómetros cuadrados, al rescatar del dominio imperial inglés nuestra Costa Caribe. 

De acuerdo al Parlamento que “olvida” el colosal patriotismo del General José Santos Zelaya y de Cabezas, al entregarnos el Atlas Completo de Nicaragua, la Orden se otorga como “un justo reconocimiento a la labor del PERIODISTA NICARAGÜENSE en su lucha por el BIENESTAR COMÚN, LA JUSTICIA Y LA VERDAD, que lo ha hecho JUGAR UN ROL preponderante en el DESARROLLO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO DE NICARAGUA.

“Su labor (…) ES DETERMINANTE PARA QUE LOS CIUDADANOS ESTEMOS CLAROS DEL ACONTECER NACIONAL E INTERNACIONAL”.

El General Cabezas, al fundar el primer diario, el 1 de Marzo de 1884, proclamó:

“… no será órgano de las aspiraciones mezquinas de ningún círculo: Será el centinela avanzado de los intereses del país, los que defenderá contra toda tendencia a defraudarlos, cualquiera que sea la fuente de donde proceda”. 

(Tomado de la Exposición de motivos, Asamblea Nacional, Managua, 14 de abril de 2015).

Alberto es ese periodista, ante todo, humano. Hablamos no de un serafín, sino de un dispuesto a servir a la Convivencia en Paz, y no a su socavamiento; al diálogo y no al intragable incordio del monólogo, a la participación y no a la exclusión.

Algunos lanzarán bolas negras contra la realidad que es a colores. Mas no solo tiran… ¡Lapidan! Sea por envidia, color de piel, confesión, inclinación política…

O…

                                     Jinotepe en manos de  "la democracia". Junio 2018.

Por no embanderar de “democracia” los destartalados resentimientos ajenos sin fecha de vencimiento.

Por ser circularmente condescendiente, incluyente, y no cuadrado.

Por no instigar titulares falsos.

Lo peor es cuando tales “sentencias” provienen de empañadas existencias que…

Vuelven trapo sucio la sublime bandera en que se envuelven.

En burda falsificación una auténtica fe.

O porque pertenecen, unos, a la deleznable estirpe de Caín, otros, a la orden de Caifás, y los yo-no-sé del perdurable linaje de Pilatos que siempre caen parados, en vez de darle cotidianidad al Sermón de la Montaña (Mateo 5:3-12):

                            Enciclopedia Católica.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que procuran la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios…

Sin embargo, los hechos —no las opiniones, no los puntos de vistas, mucho menos los prejuicios— son los que absuelven o fulminan.

Tampoco el carné partidario o las condecoraciones, definen a los hijos de los hombres.

Por ahí han quedado algunos galardones del siglo XX y aun del XXI, que los laureados degradaron en órdenes de papas fritas que ni siquiera pasan el control de calidad McDonald’s.

No soy quién para recomendar distinciones, pero viendo en otros ámbitos ciertas condecoraciones en pechos equivocados, la ORDEN (GENERAL) RIGOBERTO CABEZAS estaría en su justo lugar si vibrara al compás de la Revolución en ristre de un corazón palpitante de Paz, a la medida de Nicaragua.

Sí, la Revolución en decencia de Hogares sin Miseria —escribiría Salomón de la Selva— que tanto ha querido Alberto Cano.

Es hombre de una sola enseña, rojinegra por más señas, cuyo oficio es “el mejor del mundo” para oficiar veracidad, responsabilidad y concordia, apuntando al Bienestar Común.

Hoy deberíamos admitir que hay un algo de resplandecencia finita en el que es leal a Nicaragua, y mucha, por supuesto, más votiva, coruscante e infinita, si es de hinojos ante Dios.

No delante de los hombres.

¿Qué más puede decirse de alguien que, ademas de librar sus  batallas personales para vencer el alcoholismo y el tabaquismo, no rindió culto al odio ni al abominable catálogo de ismos perniciosos?

Porque no dejó de columbrar el Puerto de la Paz, en medio de las inclemencias de la perversidad, de las borrascas de filias y fobias, y del incendiario veredicto de los cabecillas del Fuego Extraño, adiestrados en el “arte” del holocausto, dos cisternas de combustibles incluidas, para borrar del mapa a cuatro barrios de Jinotepe:

Chaliapa, San Juan, Colonia Santiago y la Pila Grande, entre la noche del 19 y la mañana del 20 de junio de 2018, por ejemplo.

Tres meses fatídicos de devastación, que llevaron a pique el sostenido avance de la economía ecuménica de los últimos 11 años y tres meses.


 Así amaneció la Casa Departamental del Frente Sandinista en Jinotepe, después de ser incendiada, mientras la locutora de una radioemisora local, eufórica, repetía a gritos, con los pirómanos, el ardiente mantra: "¡Sí se pudo!". 

Esos que, considerándose “inmaculados demócratas”, desde su pirómana dictadura callejera de brasero extranjero, condenaban a todo aquel que no fuera un servil eco de ellos, aparte de perpetrar actos nefandos y una barbarie jamás vista en Nicaragua, al punto que el mismísimo Jorge Luis Borges se hubiera visto obligado a prologar, y prolongar, su “Historia Universal de la Infamia”.

“En la memoria amarga de la tierra”, como diría Rubén, llena de espinas megalómanas, abrojos codiciosos, cardos resentidos, cizañas envidiosas, enredaderas de malas voluntades, trepadoras oportunistas, maleza del espíritu y el charral infaltable de guatuseros, habrá quienes endulcen el tiempo en que les ha tocado más que existir, vivir con las manos puestas en el ARADO DE LA ARMONÍA, sin volver la mirada hacia atrás.

La Luz está destinada a resplandecer; la oscuridad de la posverdad a desaparecer

En vez de la Cicuta de la Abyección, mejor poner el grano de Trigo del Pan nuestro de cada día: una especialidad del Buen Sembrador, Cardenal Leopoldo Brenes.

Cardenal Leopoldo Brenes, en La Conquista, Carazo./Arquidiócesis de Managua, Carazo y Masaya.

Y por ahí va su labrador feligrés Alberto Cano.

Porque nadie más controla la Historia, aunque en su desenfrenada vanagloria se encaramen en ella los funestos carboneros de siempre, pero sin una pizca del áureo Septiembre Patrio: sean santulones del diente al atrio o mundanos al servicio del Bajísimo.

Al final, le confesaré a Alberto, el mejor Juicio en estado de Arte Puro, proviene de la Luz anterior al sol—, la Verdad y la Vida: Cristo.

Pues el Señor de la Historia es el Altísimo.

Por eso sabemos que los acólitos del padre de la mentira llegan a  

justificar la violencia, asesinar la reputación de los pacificadores y hasta matar.

La Verdad no.

La Verdad Divina puede derramar sus propias lágrimas humanas, pero nunca la sangre de nadie.

Y es lo que diferencia la Iglesia Clásica, desde sus primeros días, de los pérfidos.

Por eso el Apóstol Pablo dio testimonio de que la autoridad eclesiástica aprobada por Jesucristo ES PARA EDIFICACIÓN, NO PARA  DESTRUCCIÓN (2 Corintios 10:8).

Damos fe.

Construyamos la Nicaragua soñada por el Liróforo de Metapa.

En el nombre de Jesús, Único Mediador entre Yahvé Dios y la Raza Adanida.

 

9 de mayo 2026, Xilotepetl, Meseta de la Gran Manquesa.

 

Glosario:

Posverdad: f. Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad. (DRAE). 

Guatusero: adj. Nic. Hipócrita.

 (De) Carbonear: 1.- tr. NiCRPeCh. Persuadir a alguien para que piense o actúe de determinada manera, en especial, para que desarrolle animadversión hacia una o varias personas o hacia algo. pop. 2.- tr. Ni. Desprestigiar a alguien. 3.- Ni. Delatar a alguien. (Diccionario de Americanismos, Asociación de Academias de la Lengua Española)







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