¿EL TIEMPO NO PERDONA?
Un adolescente se asoma desde el original encuadre con todos los colores de su primavera, y descubre a un señor, un señor como los de aquellos años 60, una época hoy amarillenta con unos tres o cuatro colores que la melancolía hasta ahora ha podido salvar. Días cuando la juventud de Xilotepetl le daba su lugar a los que habían nacido en la misma cuna del siglo XX. Ve una imagen distinta, que así ven los chavalos a todos los que viven fuera del vecindario de su calendario, de su ámbito, de su retrato, del álbum familiar. Y mira, como en un espejo adelantado, al que también lo observa ensimismado, sin poder ordenar las acumuladas nostalgias. Luego, nota que escribe algo. Lo percibe asustado. No sabe que, además, lo han llamado al obligado desfile del invencible Ejército de los años que los hijos de los hombres nunca han podido derrotar. Están por ascenderle al venerable grado de oficial Mayor: Adulto Mayor. Que así se ganó esos galones, casi sin darse cuenta. El cipote matacán lee, por encima de la abrumadora distancia de 45 Almanaques de Bristol en fila, un titular que más bien parece una sentencia inapelable: “El tiempo no perdona”.
Y reflexiona.
Y reflexionamos…
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el
día de salvación”.
Corintios 6:2
“El tiempo no perdona”
si lo dejamos pasar en vano.
“El tiempo no perdona”
si perdimos el tiempo
en puras nonadas.
“El tiempo no perdona”
si le fuimos infiel al calendario
académico, al horario laboral,
a los días que debimos estar con la familia.
“El tiempo no perdona”
si uno ora 24 horas pero Dios no mora
ni un cuarto de hora en el corazón.
Que vale más lo justo en el templo,
y todo el resto de ejemplo a la nación,
a la sociedad, a tiempo y a destiempo.
“El tiempo no perdona”
si pasaron los años
de balde y no perdonamos
al que nos causó tanto daño.
(Tampoco es para aplaudirle).
El tiempo no perdona
si por no reconocer la calidad
del otro especulamos y hablamos demás,
porque nos causa tanta incomodidad
verlo avanzar y quedarnos atrás…
“El tiempo no perdona”
a estas alturas toda atadura a los titanes
que lidera el Cronos griego que menciona
la mitología, que no es ningún juez,
no absuelve ni resuelve
pues existe tanto como el Había-una-vez…
“El tiempo no perdona”
si no vivimos sobre todas las miserias.
Del alma insidiosa que el odio pregona,
con intrigas y mentiras, ruines banderas
que iza y atiza en el hígado de quien no razona,
eso no es Política, es veneno puro que drena
para hundir un país con sus mejores personas.
Solo son piezas, fichas, peldaños, para tener la corona
del poder a como dé lugar, por las buenas…
o con sangre ajena, que es lo que más le apasiona.
“El tiempo no perdona”
si a los fugitivos años terrenales
le damos más peso, siendo solo sombra
de los inacabables años celestiales.

El tiempo es una creación de Dios,
que nos dio a su Hijo Jesús
para entregar la vida por vos y por nos.
El Señor que no nos condena ni abandona
—sino
el andar sin la Verdad y la Luz—,
hoy nos bendice: Por su Sangre y su Cruz
aún es tiempo: Él sí nos perdona.
Edwin Sánchez, 18 de junio de 2026.




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